
Todos los seres humanos son inteligentes, pero lo que diferencia al hombre de la mujer es que el primero no desarrolla todo su potencial, sentidos y habilidades. Crece y se desenvuelve limitadamente. Sin embargo, todo lo contrario sucede con la mujer. Esta, desde muy pequeña, aprende a tener responsabilidades y, por tal motivo, desarrolla su autosuficiencia, alcanzando así una inteligencia mayor.
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